El trabajo del fotógrafo de bodas

Publicada en Publicada en blog

Hay una creencia muy extendida entre quienes no se dedican a la fotografía de bodas de forma profesional, y es que los fotógrafos de boda sólo trabajamos el día de la boda. Es cierto que es el día en el que somos más visibles, pero hay mucho más detrás de ese día.

La verdad es ya nos gustaría sólo trabajar el día de la boda, todo sería mucho más fácil y rápido tanto para nosotros como para los novios, pero como la realidad es muy diferente, vamos a explicar bien cómo es nuestro trabajo, desde que nos escribís pidiendo presupuesto hasta que os entregamos el trabajo final.

La primera parte de nuestro trabajo es puramente comercial. Una pareja ve nuestra web, se interesa por nuestro trabajo y decide escribirnos para pedir un presupuesto. Normalmente respondemos por correo electrónico, con un presupuesto personalizado según lo que cada pareja solicita, pero lo ideal es que nos conozcamos personalmente y así podemos tratar de una forma más directa las dudas que podáis tener.

El día de la boda es puro estrés. No podemos llegar tarde a ningún sitio, no debemos perdernos ni un solo detalle. Al fin y al cabo, confiáis en nosotros para que todo salga bien y vosotros estéis tranquilos. Lo habitual es cubrir el día completo de la boda, desde los preparativos hasta un rato tras el inicio del baile. Muchas horas a las espaldas cargando con una gran responsabilidad y un equipo profesional muy pesado… y costoso.

Hasta ahí, poco o nada nuevo. Como extras a nuestro trabajo puramente fotográfico tenemos los reportajes preboda y postboda que muchos contratáis, unas horas de trabajo más relajado que el día de la boda, pero que suelen tener también su intensidad ya que queremos hacer un reportaje amplio y muy cuidado.

A partir de aquí viene lo desconocido por muchos: el trabajo de ratonera. Tras una boda, con o sin preboda o postboda, hay miles de fotos en nuestro disco duro pidiendo ser las elegidas para formar parte del álbum. El primer paso que hacemos es una preselección. De todas las fotos que hemos hecho, tenemos que eliminar aquellas que estén movidas, mal de luz, que salgáis con los ojos cerrados o simplemente estén repetidas. Parece que no, pero este trabajo lleva unas cuantas horas para poder hacer una buena primera criba y que vosotros ya hagáis la selección final entre un número más reducido.

Pero claro, esas fotos que hemos preseleccionado no salen del todo bien de la cámara, y tenemos que peinarlas y vestirlas, es decir, hacemos un primer procesado a nivel básico para que cuando lleguen a vuestras manos, a vuestros ordenadores mejor dicho, podáis verlas bien.

Las fotos que finalmente elegís para el álbum las retocamos nuevamente pero ahora con diferentes estilos, ya que cada foto puede cambiar su estética si aplicamos diferentes estilos de procesado. Normalmente, esos nuevos estilos son blanco y negro y, lo que los fotógrafos llamamos, virados de color, es decir, que las imágenes siguen en color pero cambiando tonos, contrastes, intensidades, etc…

La última parte de nuestro trabajo se centra en lo que es el diseño y entrega del álbum. Maquetamos el álbum de forma personalizada para cada pareja, y realizamos modificaciones que nos proponéis. Afortunadamente, nuestros diseños suelen gustar mucho y apenas tenemos que realizar cambios 🙂

En nuestro caso, además, el álbum lo imprimimos en un laboratorio local de Málaga, por lo que lo llevamos nosotros mismos en persona, revisamos que las impresiones salgan bien y lo recogemos, para finalmente, entregároslo en mano, siempre que sea posible, mientras nos tomamos una cerveza y recordamos lo bien que salió todo el día de vuestra boda.

Así es nuestro trabajo, y como veis es mucho más que el día de la boda, así que esperamos que quienes creen que sólo trabajamos un día, cambien de opinión.